Al no hacerlo desde una posición equidistante, la intromisión de Estados Unidos en el recrudecido conflicto entre Colombia y Venezuela sólo contribuye a echar más leña al fuego. Es una clara cuña de Washington la advertencia de que el presidente Hugo Chávez tiene la obligación de investigar la denuncia sobre la supuesta presencia de 1,500 guerrilleros colombianos en Venezuela. ¿Por qué tiene el Departamento de Estado que insistir en que se investigue una denuncia que Chávez ha negado? Ahora parece más claro que la denuncia sobre los campamentos guerrilleros en Venezuela forma parte de un plan del saliente presidente colombiano Alvaro Uribe para socavar cualquier pretensión reconciliadora de su sucesor y delfín Juan Manuel Santos con el Gobierno de Chávez. Santos, ex ministro de Defensa y quien asume el poder el 7 de agosto próximo, está en una gira por la región, que incluye República Dominicana, con el propósito de fortalecer nexos diplomáticos. Estados Unidos jamás ha sido neutral en los conflictos en la región y menos en la confrontación que ha protagonizado su pupilo Uribe con Chávez. Pero ahora se ha excedido con una intromisión que exacerba la tensión entre los dos países y en la región.
Alianza por la paz
No será lo que falte, pero la alianza latinoamericana por la paz en Medio Oriente que propuso el presidente Leonel Fernández puede servir siquiera para hacer coro contra los genocidios de Israel en la zona. De lo que se trataría es de que las voces que frecuentemente se levantan contra las masacres del Ejército israelí cuenten con un canal para expresarse. Puede que Fernández entienda que la contribución de una alianza latinoamericana tenga más peso en las gestiones de paz que esfuerzos aislados de países como Brasil, Argentina, México o Costa Rica. Lo más importante, sin embargo, es la contribución con la paz. El mandatario estima que por razones humanitarias República Dominicana siente la necesidad de contribuir a la solución del conflicto en Medio Oriente y como prueba de que es posible la convivencia entre árabes y judíos citó el ejemplo de que más de 10 mil descendientes de ambos grupos conviven en paz desde hace muchos años en este país.

