El presidente Leonel Fernández ha vuelto a bailar en la crisis del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Lo novedoso puede ser el cambio de pareja. Cuando Miguel Vargas Maldonado cuestionó los resultados de la convención de marzo de 2011, uno de sus alegatos era que el Gobierno había intervenido a favor de Hipólito Mejía. Pero ahora son los seguidores de Hipólito quienes sostienen que está detrás de Vargas Maldonado, como la mano que mueve la cuna, en el conflicto del PRD. Y de ahí la advertencia del presidente en funciones de la organización, Andrés Bautista, de que Fernández no se quedará con el PRD. Al justificar la suspensión de Vargas Maldonado, el propio Hipólito había declarado en Santiago que Fernández no destruiría el PRD, como a su juicio ha hecho con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). No se ha podido establecer, pero se habla de empleos y otras prebendas a favor de perredeístas que en el torneo electoral endosaron públicamente la candidatura oficialista. De todas maneras, el perredeísmo tiene el próximo domingo otra prueba de fuego con la convocatoria del Comité Ejecutivo Nacional, por parte de los parciales de Hipólito, para ratificar las sanciones contra Vargas Maldonado y gente.
Asalto suspicaz
El asalto en la autopista Duarte, próximo a Villa Altagracia, de que ha dado cuenta una familia domínico-holandesa es otra señal de alarma sobre la violencia y la inseguridad que prevalecen en el país. Presuntos agentes policiales interceptaron a los esposos Neri y Huberto Putters y, tras no poder secuestrarlos, los despojaron de todas sus pertenencias, incluyendo 45 mil pesos en efectivo. El caso ocurrió el martes 28 de mayo y desde entonces dos hijos de 8 y 10 años del matrimonio que viajaban con ellos en una yipeta Highlander han quedado traumatizados. La Policía de Villa Altagracia, donde pusieron la querella sobre el asalto, no tiene pista y se ha limitado a explicar que investiga el caso. Los denunciantes no tienen la menor duda de que los asaltantes, quienes se desplazaban en una yipeta Mitsubishi Montero y que portaban armas largas y revólveres, eran agentes de la Policía. Además de ciudadana, el caso suena la alarma sobre la inseguridad que cunde en las autopistas.

