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Los precios de los carburantes, que a partir de esta semana volvieron a registrar un alza, han caldeado los ánimos de los  transportistas, pero también de la población. La irritación es colectiva, a lo que ha contribuido la forma en que el Gobierno aplica la Ley de Hidrocarburos, que rige los reajustes de precios conforme al comportamiento del petróleo en los mercados internacionales y de la prima del dólar. En respuesta a los aumentos de los carburantes, la Federación Nacional de Transporte La Nueva Opción (Fenatrano), una de las más poderosas, ha anunciado paros sorpresa a partir del próximo lunes. Pero otros gremios, como la Confederación Nacional del Transporte (Conatra), prefirieron dar un plazo hasta el jueves para que el Gobierno satisfaga varias demandas antes de aumentar los pasajes. Por su impacto en la producción de bienes y servicios, el alza de los carburantes se ha convertido en un factor de malestar. Las empresas del transporte, aunque son subsidiadas por el Gobierno, han sido las primeras en levantar la antorcha con paros y marchas en protesta por los reajustes. Pero también con alzas para compensar los costos. Los aumentos forman parte del cóctel, que incluye el calor y la gripe, que abruma a la población.

Muchos temblores

Por más normales que los califiquen los especialistas, no dejan de inquietar temblores de tierra tan frecuentes. Cierto es que no han provocado daños ni víctimas, pero además de registrarse, se sienten. Que no se quiera alarmar a la población es una cosa. Pero por más inofensivos que sean los movimientos hay que confiar en que las autoridades han previsto medidas antisísmicas. Eso de que solo en una tarde la tierra haya temblado en 16 ocasiones en la zona Este tiene que generar inquietud. Y bien vale recordar el terremoto del 12 de enero de 2010 que práctivamente devastó a Haití, ocasionando la muerte de más de 300 mil personas. Se había advertido la necesidad de tomar medidas antisísmicas, pero nadie prestaba atención a los pequeños movimientos.  Temblores tan frecuentes, aunque no hayan excedido de los 4.6 grados, ameritan aunque sea de orientación a la población, a fin no sólo de protección, sino hasta para evitar sobresaltos. Má en estos tiempos de tanto nerviosismo.

El Nacional

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