Accidentes preocupantes
¿Qué pasa en las carreteras? Con la trágica muerte de seis personas, incluyendo cuatro hermanos, durante un choque en Cabrera se repite la misma pregunta formulada tras otra colisión en la que hace unos días perecieron cuatro miembros de una familia en la carretera de Samaná. Son tantas las variables que intervienen en sucesos tan conmovedores que lo más sensato es confiar en una investigación seriapara determinar las causas. Para la magnitud de los accidentes es obvio que algún factor de riesgo es burlado en las carreteras. En el choque en la carretera de Samaná entre un carro y un camión pereció un matrimonio, una hija y una nieta, y en éste de Cabrera perdieron la vida cuatro hermanos y otras personas emparentadas políticamente con ellos.Los seis viajaban de Nagua a Cabrera en una yipeta que chocó con un camión. Las muchas tragedias que han ocurrido en diferentes carreteras son para que las autoridades se aboquen a una evaluación sobre las condiciones del tránsito. Demasiado dolor y luto dejan los accidentes de tránsito como para no tomar medidas regulatorias. Un recuento de los sucesos ocurridos sólo en lo que va de año arrojaría um balance tétrico, propio para un estado de emer4gencia. Que conste.
Usuarios derrotados
Los consumidores acaban de perder otra batalla con el rechazo de un tribunal a la instancia contra el alza de la tarifa eléctrica. La Cámara Contenciosa y Administrativa del Distrito Nacional desestimó la demanda cautelar elevada por la Fundación por los Derechos del Consumidor (Fundecom) bajo el alegato de que no existen requisitos para ese tipo de medida. Durante el proceso la directora de Fundecom, Alfonsina Cuesta, denunció que con el alza de la tarifa lo que ha hecho la Superintendencia de Electricidad es traspasar a los usuarios los subsidios del Gobierno. Antes que un alza, expresó, lo que se impone es una rebaja de un 18 por ciento a la tarifa. Pero el pleito habrá que echarlo en otra instancia después del fallo de la juez Sarah Henríquez Marín. A los consumidores, por lo visto, no les queda más que resignarse. Rara vez consiguen que alguien salga en su defensa, pero cuando lo logran, como en el caso de la tarifa eléctrica, es para perder el pleito. No hay suerte.

