Restauración venta ni alquiler
A pesar de los aviesos esfuerzos de élites políticas, académicas y económicas por desdibujar los episodios históricos que retratan el auténtico ideal dominicanista, la memoria histórica ha de mantenerse como nítida imagen en la conciencia nacional. Es por eso que hoy se convoca a buenos y verdaderos dominicanos al recuerdo y veneración de la epopeya restauradora, que en esta fecha cumple 136 años. Un día como hoy de 1863, un grupo de patriotas encabezado por José Contreras, Gregorio Luperón, Cayetano Germosén, Santiago Rodríguez y Benito Monción, entre otros, encendió la antorcha libertaria al proclamar la Restauración de la República, cercenada por la anexión a España promovida por el general Pedro Santana. Los valores independentistas de los fundadores de la nacionalidad fueron dignamente recogidos por esa pléyade de restauradores que con su empresa de honor y valor derrotaron a los venduteros de la libertad y a la corona mandante. Los dominicanos de hoy están en el deber de transmitir a sus hijos e hijos de sus hijos, la historia de la Restauración y comprometerlos para que nunca más permitan, bajo ninguna circunstancia, que la soberanía nacional sea objeto de venta o alquiler.
Patriota boricua
Como conmovedora y ejemplar puede definirse la historia que cuenta el boricua Eleodoro Sotomayor Cancel (Don Luís), quien en la década de 1950 fue condenado a 80 años de cárcel por levantarse en armas contra el colonialismo estadounidense . A sus 74 años y 37 de residencia en Santo Domingo, este nacionalista puertorriqueño se confiesa discípulo de don Pedro Albizu Campos, prócer de América. Al cumplir siete años de prisión fue liberado y sufrió todo tipo de penalidades hasta que conoció en Nueva York a una dominicana que fue su esposa de toda la vida. Por sus convicciones patrióticas y arrojo al levantarse contra la opresión de sus tiempos, este buen hombre merece el reconocimiento de los dominicanos que como él mantienen en alto el anhelo de independencia, soberanía y justicia. Ojalá se cumpla su deseo de poder regresar a su Borinquen querido, del que salió hace 52 años. Pero debe saber que aquí se le quiere, se le admira y se le respeta.

