En la apertura del proceso contra imputados en la red que se atribuye al boricua José David Figueroa Agosto, se presta a suspicacia la difusión del informe que vincula a 13 oficiales con las operaciones del capo. No parece fortuita, aunque lo sea, tanta coincidencia, y más con las socorridas versiones de que Figueroa Agosto tenía al menos buenas relaciones en altas esferas de poder. El jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, y el presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), mayor general Rolando Rosado Mateo, no dejan de exponerse con la investigación que habría determinado la vinculación de los 13 oficiales con la red de Figueroa Agosto. Un cabo suelto sería suficiente para especular sobre encubrimiento. Tras múltiples conjeturas sobre los oficiales hay quienes no descartan que el informe que los vincula con el boricua se corresponda con alguna estrategia para resguardar en el proceso la imagen de la Policía y de la DNCD. La gente se preguntará, sin embargo, si los oficiales eran los únicos que tenían algún tipo de vínculo con un hombre que poseía una identificación del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI). ¿O habrá que esperar que pase la tormenta para contar las estrellas?
Subsidio conflictivo
El subsidio al sector eléctrico constituye un grave dolor de cabeza. Eliminarlo, como dice el vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) que exige el Fondo Monetario Internacional (FMI), representa un serio problema, pero mantenerlo, también. Celso Marranzini favorece que por la salud de la economía la subvención, que este año supondrá la erogación de 700 millones de dólares, sea eliminada. El problema está en el costo político que una decisión, que no sólo dispararía una tarifa de por sí elevada, supondría para el Gobierno. Pero el mantenimiento puede terminar por cerrar las ventanillas de acceso a programas de préstamos y cooperación con organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco Mundial. El sector eléctrico figura, aunque no se diga, entre los cuellos de botella de la revisión del acuerdo con el FMI. Pero lo cierto es que los subsidios tienen al Gobierno en un callejón sin salida.

