La lastimosa noticia de que de ochenta bachilleres que fueron evaluados para optar por becas para Estados Unidos, solo 29 lograron obtenerlas, mientras que el reto reprobó exámenes de matemática, debería ser dirigida a la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) que se ha opuesto a la iniciativa oficial de importar maestros y técnicos para mejorar la enseñanza de esa materia en las escuelas básicas. Tan grave es la situación que la ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Ligia Amada Melo, anunció que se estudia la posibilidad de aplicar un curso de reforzamiento de matemática, especialmente para bachilleres que deseen optar por becas internacionales. La verdad es que se requiere con urgencia abordar lo que bien puede definirse como crónica crisis en la enseñanza y aprendizaje de la matemática, lo que hace temer que la mayoría de los bachilleres egresados de liceos públicos presenten serias debilidades en su razonamiento lógico. La ADP debería entender que no es posible que la mayoría de los estudiantes que optan por beca en universidades extranjeras vean frustrados sus propósitos por debilidades en el conocimiento de una materia esencial para el desarrollo de cualquier profesión. Tal parece que se requiere con urgencia de la importación de profesores de matemática.
Mala
táctica
La Confederación Patronal, que representa al sector empleador ante el Comité Nacional de Salarios, debería entender que la táctica de dosificar su propuesta de aumento en el salario mínimo, no ha rendido frutos y que, por el contrario, ha creado una situación de encrespamiento en el sector laboral, que en nada ayuda a promover un auténtico escenario de armonía con los trabajadores. Esa confederación propuso inicialmente un aumento del 8% y ha ido con aumento a cuentagotas hasta alcanzar un 13 por ciento, muy distante del 20% que reclaman las centrales sindicales. Sin un adecuado aumento salarial sería difícil que la economía global logre dinamizarse y retornar al crecimiento pleno, por lo que los empresarios deberían entender que a ese sector le corresponde también una adecuada cuota de sacrificio. Las actividades económicas se movilizan por las ventas y consumo, lo que resulta improbable a menos que los trabajadores tengan un salario cercano a la decencia.

