Reforma en veremos
En el debate sobre la reforma del sector salud el presidente Barack Obama ha tenido que enfrentar los efectos de una guerra sucia. Ante las falsedades y distorsiones sobre el alcance de un programa que formó parte de su oferta de campaña, el carismático mandatario, que trata de ganar apoyo popular, ha apelado a un debate honesto. La reforma sanitaria, con la que Obama pretende beneficiar a trabajadores y amplios sectores, todavía está atascada por la recia oposición de grupos de poder. Tan fuerte ha sido la embestida, que el Gobierno ha sido colocado a la defensiva, a tal punto que Obama ha debido aclarar que los inmigrantes ilegales no se beneficiarán de la reforma. Las grandes aseguradoras, que dominan el mercado de la salud en Estados Unidos, no han escatimado recursos para impedir un proyecto que se ha convertido en una prueba de fuego para Obama. Por lo que se ha visto hasta ahora, Obama que no sueñe con un debate limpio y honesto, porque con tal de evitar la reforma las aseguradoras emplearán todos los recursos habidos y por haber. El ha podido darse cuenta de que los intereses no cederán tan fácilmente a una reforma que cambia de arriba abajo las reglas de juego en el mercado de la salud.
Muchos repatriados
No es como para que se vaya a iniciar una cacería o que se pretenda culparlos de la drogadicción, pero es elevado el número de repatriados por asuntos de drogas desde Estados Unidos en lo que va de año. Se trata de casi dos mil compatriotas. Por coincidencia del destino el incremento de las repatriaciones ha ocurrido en el momento en que el país registra un mayor flujo del tráfico y distribución de drogas. De ninguna manera significa que los compatriotas estén ligados a las operaciones, pero tanta gente implicada en el delito por lo menos se presta a conjeturas. No se puede pedir a Estados Unidos que no cumplan sus leyes, pero sí algún tipo de cooperación para lidiar con repatriados graduados en su territorio. Al no encontrar medios de inserción o reinserción, a muchos de esos repatriados no les queda otra opción que dedicarse a lo que saben. El problema es un tanto complejo, pero algo se puede hacer para evitar que repatriados por drogas caigan en la criminalidad.

