La detención del bachatero Anthony Santos raya en lo inquisitorio. En su caso la Fiscalía del Distrito Nacional ha sentado un precedente, pues debe ser el primer cantante detenido en el país por acusaciones de plagio. Ni siquiera contra acusados de desfalco se ha sido tan implacable. Santos había acudido por ante el Séptimo Juzgado de Instrucción frente a una demanda de plagio interpuesta por Teodoro Rodríguez Pérez. Cuando salía de la sala fue apresado por supuesto desacato reiterado para que responda de una querella por la misma causa elevada por el cantante Ney Nilo. Pero resulta que un juez había ordenado la Fiscalía que cesara el acoso contra el bachatero, cuya detención ha reforzado las versiones de que la persecución es por asuntos políticos. Santos ha estado en la mira desde que renunció como asesor artístico del presidente Leonel Fernández para respaldar a Hipólito Mejía en las elecciones del 20 de mayo. Si no es así, las autoridades se han ocupado de emitir señales que dan a entender lo contrario. El propio cantante no ha descartado que el acoso de que es víctima tenga motivaciones políticas. Y lo cierto es que resulta muy extraño, sobre todo si se compara la supuesta rebeldía con la actitud de otras figuras del medio.
Víctima del crimen
Una jovencita de 14 años y un niño de siete fueron testigos de las mortales heridas de bala causadas a su padre, un segundo teniente de la Policía, por dos desconocidos. Se desconocen son las razones por las cuales los maleantes dispararon contra Juan Ramón Luna, de 41 años de edad. El oficial se desplazaba en una motocicleta a su vivienda del sector Canastica, de San Cristóbal, acompañado de sus dos hijos, cuando desde otra moto dos jóvenes le dispararon. Cualesquiera fueran las causas el crimen se inscribe dentro la ola de violencia y la impunidad que han cobrado fuerza en el país. El oficial prestaba servicios en la cárcel de Najayo, donde tenía a su cargo trasladar los recursos a los distintos recintos judiciales. Sus victimarios no repararon siquiera en que estaba acompañado de sus dos hijos y del trauma que podían causar a éstos cuando le hicieron los disparos. Son los crímenes que demandan capturar a los responsables y un examen minucioso del sistema.

