Las calles peligro público
A la velocidad de las temibles voladoras, las violaciones de las leyes y los entaponamientos, las calles de la Capital constituyen también un peligro público por el deterioro del pavimento y la gran cantidad de hoyos. Las vías parece que no tienen dolientes. Sólo en el tramo de la avenida V Centenario desde la Kennedy hasta la Padre Castellanos pudieron contarse más de 30 perforaciones de diferentes diámetros y profunidades. La combinación del deterioro de las calles y la temeridad de los transportistas, sobre todo de voladoras y taxistas, es sencillamente espantosa. Con todo y que se han registrado múltiples accidentes con saldos de muertos y heridos, si las tragedias no son más frecuentes es de puro milagro. Hay lugares por donde hasta los peatones tienen problemas para transitar debido a los hoyos en las vías y a la ocupación de las aceras. Y por muchas avenidas por la imprudencia de los transportistas. No sólo se detienen en cualquier esquina o en el mismo centro de las calles, sino el exceso de velocidad con que se desplazan. Pero el alerta está dado y sólo cabe esperar que los organismos competentes tomen cartas en el asunto. Transitar por las calles de la ciudad en modo alguno puede constituir un riesgo tan grande.
Protestan peledeístas
Al menos como seguidores del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se definieron los peregrinos que marchan desde Moca al Palacio Nacional en reclamo de varias obras. La identificación política es obvio que surgió para evitar que su gesto fuera descalificado a través de un sello opositor. Funcionarios del Gobierno suelen atribuir al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) la autoría de las protestas sociales que se han propagado por el territorio. Los peregrinos que salieron a pies desde Moca advirtieron que seguirían hasta la basílica, en Higüey, si no son recibidos en el Palacio Nacional. Los peregrinajes se han convertido en un medio de protesta que cada vez cobra más fuerza en el país. Los caminantes reclaman, entre otras obras, la carretera Moca-San Víctor, una casa-hogar para enfermos mentales, un cuartel de la Policía, arreglo de calles y muros de gaviones. En la iniciativa han contado con la cooperación de figuras como el sacerdote católico Rogelio Cruz.

