Página Dos

RADAR

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La cara
Antes que escurrir el bulto o refugiarse en la prepotencia, aunque en realidad no ha sido su estilo, es loable que el director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado optara por dar la cara en torno al escándalo sobre la remodelación del palacio de Bellas Artes. Al pedir una auditoría técnica y financiera el ingeniero Félix Bautista no sólo reacciona con responsabilidad y prontitud, sino que pone la pelota en manos de la Cámara de Cuentas. Lo que ha desatado el escándalo, sin embargo, no son fallas de ingeniería, sino  las diferentes versiones oficiales sobre el monto de la restauración de la cuestionada obra. La Presidencia informó que el costo ascendió a 700 millones de pesos, la Oficina Nacional de Presupuesto dice que fueron 1,330 y el supervisor técnico Pedro Delgado Malagón habla de que se gastaron más de 1,600 millones. Sean los que fueren, el director de la Oisoe ha optado por dar la cara para que se aclare el mínimo detalle al solicitar una investigación  técnica y financiera. El reto está lanzado.

Misil a las zonas francas

Al tipificarlos de cómodos, y por demás de dejadez, el secretario de Hacienda ha respondido con un misil de largo alcance el drama enarbolado por los empresarios de zonas francas.

Para el licenciado Vicente Bengoa las calamidades del sector, que en los últimos cuatro años ha reducido de 200 mil a 110 mil su número de empleados, nada tienen que ver con la política económica del Gobierno.

Se deben, según el polémico funcionario, a que no hicieron las inversiones necesarias desde la modificación de las reglas de juego al término del acuerdo multifibras y la firma del DR-Cafta.

Parece que el Gobierno no pensaba de la misma manera, o al menos no quería problemas políticos, cuando en víspera del proceso electoral acordó subsidiar los parques industriales.

Ante la descarga del secretario de Hacienda, ahora no se sabe qué pensar sobre la crisis que según la Asociación Dominicana de Zonas Francas tiene a ese sector al borde del colapso.

Estos días el Grupo M anunció el despido de 2,700 empleados y se ha anticipado que otros 10 mil perderán sus puestos en enero próximo.

Al calificarlos de “muy cómodos” parece que el Gobierno no está dispuesto a intervenir a favor de los empresarios del sector zona franca. ¿Qué pasará, entonces? Esa es la pregunta que flota en el ambiente. De lo que no hay dudas es de la seriedad del conflicto. Más preocupante ahora.

El Nacional

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