Al comparecer al almuerzo de los medios de comunicación del Grupo Corripio, ejecutivos de Orange citaron la asignación irregular de frecuencias, las altas tasas impositivas, el problema eléctrico y la falta de seguridad jurídica entre los principales obstáculos que limitan la inversión extranjera. Tratándose de una de las principales firmas del sector de las telecomunicaciones la denuncia no se puede dejar pasar por alto. Y más cuando, pese a las supuestas trabas, la empresa está decidida a invertir en la modernización de la tecnología digital en el país. Resulta preocupante que un factor de tipo administrativo, como la asignación de frecuencias de grado a grado, se haya convertido en un obstáculo para el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) convocar licitaciones. Los otros inconvenientes que cita la empresa deben también ser ponderados para garantizar la inversión en un sector que ha sido de los de mayor crecimiento en la economía. Algunos, como el eléctrico, no tienen solución a la vista, pero bien vale un esfuerzo para revestir de la mayor seguridad las operaciones de las empresas telefónicas. Es bien sabido que las empresas también son víctimas del robo de cables y de combustible.
Chávez en Washington
El presidente Hugo Chávez, que está en campaña en Venezuela, no ha tardado en bailar en la disputa por la Casa Blanca que enfrente a su actual inquilino Barack Obama y a su virtual rival republicano Mitt Romney. En una más que obvia apelación al sentimiento de la ultraderecha, Romney, el multimillonario mormón, ha censurado que Obama minimizara la supuesta amenaza que representa el presidente de Venezuela para la seguridad de Estados Unidos. Tras calificar de ingenua la respuesta, el candidato republicano aprovechó para cortejar el voto hispano a través del puente que tendió a América Latina. Pero como Chávez está concentrado en su propia reelección lo más seguro es que prefiera ni siquiera darse por enterado, para no distraerse, sobre la controversia generada por su figura en la campaña estadounidense. Aunque le guarde su respuesta a Romney, muy a su estilo, de la misma forma que también ha respondido al presidente Obama. Chávez no calla.

