A l regreso de su viaje por Colombia y Brasil, el presidente electo, Danilo Medina, ha graficado con la expresión de que en este país hay muchas cabezas y pocos sombreros, la avalancha de políticos y relacionados que al término de las elecciones presidenciales pugnan por conseguir un puesto en la administración pública, quedarse en los lugares donde están o ser promovidos, sin tomar en cuenta que como reza el estribillo de una popular canción no hay camas para tanta gente. Aunque el mandatario electo ha dicho que no siente presión por las correrías que se improvisan en busca de encaramarse o evitar que los desalojen del tren gubernamental, no hay dudas de que Danilo ha tenido que ingeniársela para vadear a una multitud parecida a la que se congrega en los sanfermines, como por ejemplo recordar a la multitud que los nombramientos se producirán después del 16 de agosto, como debe ser, por lo que lo mejor sería que cada quien se tome un descanso, porque la carrera en búsqueda de un empleo será alarga y muy competitiva.
Por kilos O libras
En lo adelante, los votos emitidos a favor de un candidato triunfante deberían medirse en libras, kilogramos o fanegas, a los fines de que la retribución sea justa y que el beneficiario pueda considerarse que ha sido medido en buen cajón. Si así fuera hoy no se escucharía la queja o advertencia del secretario político del Partido Reformista Social Cristiano, Ramón Rogelio Genao, quien aspira a tener una participación en el próximo gobierno en proporción a los votos aportados en las pasadas elecciones. No se conoce ningún método o sistema que pueda usarse para determinar el valor exacto de esos sufragios, pero tal vez pueda usarse el correspondiente a pesos y medidas, aunque de antemano se sabe que consideran que han aportado oro molido. En los mercados los productos que se venden o son objeto de intercambio tienen siempre valor diferente, si se exhiben con cáscara o sin cáscara.

