El Ayuntamiento del Distrito Nacional y el Instituto de Recursos Hidráulicos (Indrhi) tendrán que darse prisa en el drenaje pluvial antes de que los aguaceros conviertan la ciudad en brazo de mar. Las lluvias de estos días bastaron para que calles y el túnel de la 27 de Febrero con Máximo Gómez se volvieran a convertir en lagos que dificultaron el tránsito de vehículos. En otras ocasiones las consecuencias han sido peores, aunque sin desgracias personales. Basta con nublarse para que las calles se inunden por el problema del drenaje que el Cabildo y el Indrhi se han comprometido a resolver. Si bien no se puede esperar que la solución sea de la noche a la mañana, se trata de un compromiso que, por la necesidad de afrontar el drama que plantean las lluvias, tampoco se puede postergar. El caos en que los aguaceros convierten la ciudad se complica todavía más con la descomposición de los semáforos a causa de los inconvenientes con el fluido eléctrico. Tramos que habitualmente se recorren en 10 minutos tomaron a los conductores hasta 45 debido a los obstáculos. Con los aguaceros de estos días han vuelto a ponerse de manifiesto diferentes inconvenientes a los que las autoridades tienen que prestarles la debida atención.
Pierde terreno
El Foro Económico Mundial ha colocado a República Dominicana en el penúltimo lugar en la región en materia de competitividad. Si a esta evaluación se agregan las pésimas notas obtenidas por el país en calidad de la educación y otros servicios el panorama es incierto. La corrupción se cita como el factor principal que ha determinado el alarmante retroceso en un proceso vital para el desarrollo económico y social. Con ese cuadro ningún inversionista importante se arriesga a colocar su capital en una nación que no ofrece garantías ni seguridad jurídica. No es otra cosa lo que plantea el baldón que representa el retroceso en materia de competitividad. Sólo Nicaragua está por debajo de República Dominicana de acuerdo con la medición del Foro Económico Mundial. Si el Gobierno quiere revertir tan mala imagen y de nefastas consecuencias para la población, tendrá que sacudirse y enfrentar, con acciones concretas, las causas de tan preocupante retroceso. Es tiempo.

