Mientras el precio se mantiene por las nubes, varias entelequias han considerado que un día sin pollo representa un mensaje patriótico contra los especuladores. Pero de lo que se trata en realidad es de un recurso evasivo, que no surtirá ningún efecto en la crisis que afecta el negocio de la carne blanca. Los que pueden no dejarán de adquirir el alimento, por más boicot que declaren organizaciones mediáticas, y para la mayoría se trata de otro día sin el alimento. Pero había que hacer un bulto para ocultar la incapacidad frente a una carestía que contrasta con la producción y con las estadísticas oficiales. Los productores han advertido que los precios podrían subir más por el incremento en el maíz, las grasas, la soya y otros componentes que se utilizan en las granjas. O sea, que el problema puede ir para largo. Los mayoristas, que juegan un papel primordial en el asunto de los precios, están con el boicot para forzar a los productores a que bajen los precios. A ciencia cierta no se sabe lo que se cuece en el negocio del pollo. Hay quienes sospechan que la cuestión de los precios es una estratagema orquestada por determinados sectores para justificar una eventual importación a fin de estabilizar los precios. Y no se puede dudar.
Asaltos desafiantes
Cuando la embajada de Estados Unidos tronó sobre la inseguridad a la salida de aeropuertos como Las Américas de inmediato se anunciaron medidas para reforzar la seguridad en las carreteras. Pero asalto como el denunciado por un comerciante haitiano, quien dijo que fue despojado de cuatro millones de pesos en la autopista 6 de Noviembre, cuestiona la seguridad en las autopistas. Se ha dado cuenta de que en los últimos meses por lo menos 10 comerciantes haitianos han sido atracados en la vía que comunica a la Capital con la región Sur. Kelvin Alcántara dijo que había salido de Bánica, Elías Piña, a comprar materiales de construcción cuando próximo a Yaguate fue interceptado por cuatro desconocidos vestidos de militar que lo despojaron del dinero. El caso es para investigarse a fondo. Pero sin duda el jefe de la Policía, mayor general José Ernesto Polanco Gómez, tendrá que prestar más atención al problema de la inseguridad y la violencia.

