Página Dos

RADAR

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Con el gas natural se repite el mismo contraste que con los precios de los demás carburantes: que en tanto su precio baja en los mercados suplidores, por aquí aumentan. Pero el combustible, que se ha mercadeado como la mejor alternativa frente al aumento de los precios del petróleo, registra un ingrediente todavía más perturbador, como es el comercio monopólico de una firma privada. Las quejas no han tardado en hacerse sentir y hoy se teme que, si el Gobierno no interviene para regularlo, el negocio se pueda ir a pique. De hecho, son ostensibles los brotes de insatisfacción por los altos costos y los obstáculos para la instalación de estaciones. Importantes consumidores  cuestionan el hecho de  que mientras los precios bajan en los mercados internacionales por aquí  aumentan. La inquietud ha alcanzado el punto de que empresas pioneras en el consumo  se hayan planteado volver al uso de fuel oil,  que es mucho más contaminante. Lo cierto es que un negocio que está  llamado a gozar de mucha demanda no puede estar en manos de un monopolio que no sea el Estado. A causa de ser operado por un único suplidor es que se debe que los precios hayan subido en el mercado interno en tanto la cotización del carburante  cae en el exterior.

Tuberías conflictivas

La dignidad y el patriotismo afloraron en importantes sectores de Peravia con relación a la construcción del acueducto para la provincia. Al precio de lastrar la industria y el comercio con la importación irregular de materiales como los tubos congresistas y empresarios no quieren que se imponga la obra. El presidente de la Cámara de comercio y Producción, José Tejada, y el diputado Santos Ramírez objetaron que se tenga que importar  tuberías que pueden adquirirse en el mercado local  a precios más competitivos y de más calidad. Con la importación de las tuberías, que  han sido la piedra de conflicto para una obra que tanto necesita Peravia para satisfacer sus necesidades de agua, se propinaría un duro golpe tanto a la industria y el comercio como a la seguridad jurídica. Los banilejos quieren que la obra se construya tomando en cuenta no sólo sus necesidades, sino las leyes y el interés de la nación. Una saludable muestra de sensatez que las autoridades deben tomar en cuenta.

El Nacional

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