La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) permanecerá en el territorio el tiempo que sea necesario, pero protestas como las del miércoles evidencian que su presencia no es grata. Los haitianos no quieren a la Minustah, cuyos agentes han sido responsabilizados de la propagación del cólera y de indignantes abusos como los atribuidos a los representantes de Uruguay. Pero el presidente Michel Martellyha advertido que la misión, emplazada en 2004 a raíz del golpe de Estado contra Jean Bertrand Aristide, permanecerá en el territorio hasta que los haitianos puedan contar con su propia fuerza de seguridad. Las dificultades que ha tenido Haití hasta para elegir a un primer ministro sugiere que la presencia de la Minustah, integrada por contingentes de 18 países, en su mayoría latinoamericanos, sería bastante larga. Aún así, el pueblo ha demostrado que luchará en las calles para presionar la salida de los cascos azules, como se notó en las violentas movilizaciones del miércoles, en que una persona resultó herida. Sin una Policía equipada y preparada ni Ejército, los haitianos tienen que estar bien indignados con los agentes para reclamar que sean sacados del territorio. Es lo que se advierte.
Baleado y amordazado
Uno de los dos cadáveres rescatados del mar Caribe, en las inmediaciones del kilómetro 19 de la autopista Las Américas, estaba baleado y amordazado. El otro cuerpo corresponde a una mujer, identificada como Julia Ozoria, de 53 años, y quien según sus familiares padecía trastornos mentales. Los signos del cadáver aún sin identificar evidencian que la víctima fue torturada, lo que relaciona el caso con las bandas criminales que operan en el territorio. El suceso es otro de los que desafía la capacidad de las autoridades, no sólo en cuanto a la identificación de la víctima, sino de la captura de los presuntos responsables. Los tres colombianos, el venezolano y el español ejecutados en Santiago, así como el cuerpo sin vida de un comerciante hallado en Jarabacoa propician que se especule sobre el cuerpo baleado y amordazo localizado en el mar Caribe. Las autoridades no pueden engañarse ni mucho menos tratar de engañar a la población con declaraciones aéreas.
