Las remociones del jefe de la Policía y del presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) ocurrieron tal y como habían sonado en febrero de este año. En ese entonces la información sobre la destitución de José Polanco Gómez y Rolando Rosado Mateo, aunque no tardó en desmentirse en medio de un halo de misterio, se dijo que había salido de la Procuraduría General de la República. La única variación ha sido la designación de Julio César Souffront Velázquez en la DNCD. Se había mencionado a Félix Alburquerque.
Y en sustitución de Polanco Gómez aManuel Castro Castillo. Si bien las estadísticas oficiales dan cuenta de una reducción del índice de criminalidad, con todo y que no sea lo que se percibe, el reto que tiene por lo menos Castro Castillo es despejar el pánico que prima en la población sobre la inseguridad.
En cuanto al narcotráfico, en el informe anual del Departamento de Estado el país ha vuelto a ocupar los primeros lugares como puente en el trasiego de drogas a Estados Unidos y Europa. Castro Castillo y Souffront Velázquez tienen así grandes desafíos, toda vez que la criminalidad y el narcotráfico, con su secuela psicológica, son realidades
