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La mujer y sus tres hijos que murieron calcinados en El Verón, Higüey, en el incendio de la vivienda provocado por el padre de las criaturas, es otro suceso tenebroso, que suena con más estridencia la alarma sobre los crímenes pasionales ocurridos estos días. El tres de este mes se reportó que, en Moca, un hombre, despechado porque su mujer no quería reconciliarse con él, tuvo el escalofriante coraje de estrangular a sus dos hijos de cuatro y seis de edad. Tan conmovedora como la muerte de los dos infantes a manos de su padre fue el arrebato que en Baní llevó a un hombre a decapitar a su hijo de dos años y matar a puñaladas a la madre por el mero hecho de que ésta rehusaba volver con él. Ahora, en El Verón, la tragedia alcanza otro matiz con el caso de la mujer y los tres hijos, dos gemelos de ocho años y otro de tres, que murieron calcinados en un incendio de su vivienda provocado, por motivos pasionales, por el padre de las criaturas. Hace tiempo que la violencia doméstica y los sucesivos crímenes pasionales llaman la atención, pero la estremecedora dimensión que observan, cada vez más trágicas, no son  para lamentos.  Los signos no son sólo de celos ni de crispación, sino de una sociedad desesperada, con rasgos de enfermedad.

Crimen desafiante

Las muchas especulaciones convierten la investigación sobre la muerte del teniente coronel César Augusto Ubrí Boció en un gran desafío para las autoridades. La relevancia del crimen puede advertirse tanto en el hecho de que Ubrí Boció se desempeñara como asistente del presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) como en el interés de legaciones diplomáticas. El suceso, que desde un primer momento, ha propiciado toda suerte de conjeturas, pone a prueba la capacidad tanto de la DNCD como de la Policía y demás cuerpos investigativos para capturar a los autores materiales e intelectuales. La circunstancia en que fue abatido el oficial, quien al momento del hecho, ocurrido el domingo a las 8:30 de la noche en Las Praderas, estaba acompañado de la subconsultora jurídica de la DNCD, Yocasta Maríñez Madera, sugiere que estaba en la mira de algún sector.  En las investigaciones no puede quedar ningún cabo suelto, por mínimo que parezca.

El Nacional

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