Junot Díaz y Rhina Espaillat son dos dominicanos que en Estados Unidos han obtenido los máximos galardones en el ámbito de la literatura. Díaz, galardonado con el prestigioso premio Pulitzer, y Espaillat con el T. S. Elliot, en poesía. Por esa trayectoria que han desarrollado en esa nación los dos escritores dominicanos acaban de ser reconocidos como íconos de la laboriosa comunidad criolla en Estados Unidos. El Comité Organizador de la Semana Dominicana, que preside Luís Heredia Bonetti, y la embajada en Washington los han exaltado como valores que fortalecen el orgullo patrio, además de fuentes de inspiración para el desarrollo. Se trata de un justo homenaje a dos intelectuales que ponen en alto la bandera dominicana en otra esfera de la vida como la del pensamiento. Los dominicanos en Estados Unidos han dejado su impronta en deportes como el béisbol y el baloncesto, en los negocios, en la música, en profesiones como la Medicina, y de un tiempo a esta parte ha conquistado importantes peldaños en la política. Pero la cultura, pese a su incomensurable valor, no es, por muchas razones, un terreno fácil de explorar. Díaz y Espaillat merecen ser exaltados por los méritos ganados por su gran labor cultural.
La Justicia al banquillo
Con el proceso contra el juez Baltasar Garzón la ultraderecha ha sentado a la justicia española en el banquillo de los acusados. Como se preveía, el Tribunal Supremo ha acogido la instancia de dos grupos derechistas para enmendar y presentar sus acusaciones por supuesta prevaricación contra el reputado magistrado. El delito de Garzón ha sido tratar de que la justicia resplandezca sobre los crímenes cometidos durante la dictadura del general Francisco Franco. Pero los grupos ultraderechistas Manos Limpias y Falange Española iniciaron un proceso contra el magistrado bajo el alegato de que se excedió en sus atribuciones. Las organizaciones contaron con la asesoría legal nada menos que del juez Luciano Varela, quien instruyó la querella. En realidad no es Garzón, sino la justicia española la que será sentada en el banquillo de los acusados. A Garzón, a quien tampoco se le perdona la detención del dictador Augusto Pinochet, en Londres, hasta le han escamoteado sus derechos.

