También en Estados Unidos cobra fuerza el debate sobre la amnistía a los indocumentados, entre los que figuran millares de dominicanos. Con demostrar que llegaron antes de cumplir los 16 años de edad, unos 350 mil inmigrantes ilegales podrían evitar la deportación gracias al Programa de acción diferida del presidente Barack Obama. Otras condiciones para la amnistía son haber residido en la nación durante los últimos cinco años y carecer de antecedentes penales. La medida es un balón de oxígeno para millares de estudiantes que podrían concluir sus carreras en Estados Unidos sin la espada de la deportación blandiendo sobre su pescuezo. Se calcula que con los 350 mil inmigrantes adicionales, alrededor de 1.76 millones se beneficiarían de la medida del presidente Obama. A los ilegales en Estados Unidos no se les ha prohibido, mientras tanto, que puedan estudiar ni se les ha privado de documentación alguna. Se trata de un detalle que ha facilitado incluso que muchos inmigrantes pudieran terminar sus estudios universitarios. Como por aquí también está sobre el tapete el tema migratorio, sobre todo en lo que respecta a los haitianos y sus descendientes, lo de Estados Unidos constituye un valioso referente.
Violencia tenebrosa
El caso del sargento encontrado muerto dentro de su vehículo en la avenida 25 de Febrero, con un balazo en el cuello, es para que se tome nota sobre la violencia que sacude al país. Además de la muerte de Angel Manuel Mateo Rodríguez, la Policía reportó que hirió a dos supuestos ladrones de vehículos, que un comerciante fue despojado en la autopista Duarte por seis asaltantes de 118 mil pesos y otros casos sólo el mismo día. La inseguridad hace tiempo que estampó su tenebroso sello en la población, a tal punto que en algunos lugares se han adoptado medidas especiales. La nota más alarmante la han puesto los feminicidios, pero no se trata del único signo sobre la violencia que permea el ambiente. La muerte del sargento Mateo Rodríguez es otra de muchas lecciones dignas de ponderarse sobre la incidencia de la criminalidad. Hay que capturar a los culpables, pero también desmontar la atmósfera que estimula la violencia como medio de vida.

