Página Dos

Radar

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Al negarse a escuchar a los dirigentes que en medio de la actual crisis del Partido Revolucionario Dominicano le piden consensuar una agenda para la reunión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), el presidente de la organización, Miguel Vargas Maldonado, vuelve a dar señales de autocracia.

Y con esa actitud Vargas Maldonado envía un funesto mensaje, toda vez que si un político no es capaz de escuchar a sus compañeros de partido para abordar problemas internos, mucho menos oiría a la población, en caso de alcanzar el poder, para enfrentar necesidades.

Al margen de la tradición del perredeísmo, intriga que su presidente no se haya dado siquiera por aludido ante la reunión que le han solicitado dirigentes como Orlando Jorge Mera, Eligio Jáquez, César Cedeño, Tony Peña Guaba y Ana María Acevedo a fin de elaborar una agenda común para la próxima reunión del CEN y que, en su defecto, apelara a las autoridades para solicitar protección policial en la sede del encuentro.

Es necesaria la salvedad de que el PRD no es una empresa privada, sino una entidad financiada por el contribuyente. Aunque lo chocante sea la actitud autocrática, cuando no soberbia, de su presidente, quien solo parece obedecer a sus dictados.

El Nacional

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