La presencia por separado en Santo Domingo de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, ayudó a consolidar la imagen de República Dominicana como nación plural, con acendrada vocación de independencia y compromiso de promover la paz y la buena convivencia entre los pueblos. La canciller estadounidense estuvo aquí por ocho horas para participar en la apertura de la Iniciativa por la Prosperidad de Las Américas y durante su corta estadía sobró tiempo para referirse al tema del ingreso de Palestina a Naciones Unidas, criticar el rol de la Unesco y reclamar del gobierno dominicano respeto para el derecho de inmigrantes indocumentados haitianos a la residencia y nacionalidad dominicanas. Abbas, por su lado, abogó por la paz duradera en Medio Oriente y dijo que su nación no promovería confrontación con Estados Unidos, además de anunciar la apertura aquí de una embajada de Palestina. Puede decirse que Santo Domingo se convierte, con el paso del tiempo, en capital plural, incluyente que logra aglutinar en su seno a todo el pensamiento diplomático y político del planeta. Eso es bueno y conveniente, sin duda.
Contra el crimen
Ante el auge de crímenes y delitos en sectores de clase media alta, se ha conformado una coalición de organizaciones de la sociedad civil resuelta a incidir en la lucha contra la delincuencia, una iniciativa que cuenta con el respaldo de más de 60 organizaciones cívicas. El azote de la delincuencia que antes pernoctaba casi permanentemente en los sectores populares, ahora cruza con frecuencia por los sectores residenciales, lo que motiva que vecinos se agrupen para salvaguardar la seguridad de sus familias. La Coalición por la Paz y la Libertad, como ha sido bautizado el nuevo instrumento cívico, ha reclamado de inmediato una reforma profunda en la Policía y en el Ministerio Público, como forma de combatir con eficiencia el auge de la criminalidad. Bueno sería que tan loable esfuerzo canalice sus energías en colaborar con las instituciones del Estado que afrontan ese flagelo de múltiples aristas y que las autoridades atiendan las sugerencias que plantean o exponen esos ciudadanos.
