Por los estragos causados por el dengue y otras enfermedades infectocontagiosas, complace que el Ministerio de Salud Pública trabaje desde ya en la elaboración de programas preventivos con el propósito de reducir el efecto de esas enfermedades. La experiencia ha enseñado, es verdad que a un precio muy alto, que no se pueden dejar para última hora las medidas para contrarrestar los efectos de brotes epidémicos que tienen su caldo de cultivo en las condiciones ambientales. Cúmulos de basura y de aguas estancadas, la contaminación y otros males ambientales son los principales causantes del desarrollo de enfermedades como el dengue, la malaria y la leptospirosis, que este año tuvieron una alarmante incidencia en la población. Sin obviar otros factores. Bien hace el ministro de Salud Pública, Bautista Rojas Gómez, en prepararse desde ahora con las prevenciones necesarias para evitar que el drama se repita. Por ninguna razón debe excluirse ningún elemento que pueda contribuir con una jornada para resguardar la salud de la población frente a brotes cuya dimensión suele trascender lo estrictamente sanitario. Ningún sector tampoco debe marginarse de una jornada realmente saludable.
No se trata de un chiste
No se trata de ningún chiste. Es verdad que el Ministerio de Turismo invitó, con todos los gastos pagos, a los 33 mineros chilenos a vacacionar en República Dominicana con sus familias. Como las estadísticas dan cuenta de una economía boyante, al margen de interrogantes como el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno se puede permitir algunos lujos. Aunque parezcan un exceso de exhibicionismo. Al no disponer de aviones ni de hoteles se supone que el Ministerio de Turismo cargará con los gastos de viaje y alojamiento de los mineros chilenos. En promoción no se puede pensar pues ya ellos han acordado no hablar más gratuitamente sobre la odisea de los 68 días que vivieron a 622 metros bajo tierra. Pero el Gobierno dominicano quiere hacer gala de solidaridad, como es el caso de los 50 millones de dólares que dispuso para la construcción de una universidad en Haití, sin importar la difícil situación económica de la población.

