Se trata de un acto vandálico, pero la decisión de pintar de negro el local del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en Puerto Plata, en repudio a su presidente Miguel Vargas Maldonado, refleja la dimensión de la crisis que sacude a esa organización. Matizada por la aversión y el resentimiento que torna irreconciliables las facciones que lideran Vargas Maldonado y el excandidato presidencial Hipólito Mejía, la división del PRD está marcada. En sus aprestos para redimir el partido después de la derrota en las elecciones del 16 de mayo, Vargas Maldonado había programado reunirse con la dirección de la organización en Puerto Plata. Pero en rechazo a su presencia el local del perredeísmo fue pintado de negro. Y dirigentes como la exsenadora Ginette Bournigal advirtieron que no habrá borrón y cuenta nueva con la traición a la esperanza de un pueblo, vendida como mercado de pulga al PLD por Vargas Maldonado y su grupo. El presidente del PRD, por más reconocimiento con que cuente del Tribunal Superior Electoral, debe analizar con mucho detenimiento lo ocurrido en Puerto Plata. Porque es claro que un sector importante del perredeísmo no lo considera como representante legítimo de sus intereses políticos.
Batuta y Constitución
Al señalar que no permitirá que le impongan un presidente de la Sala Capitular de Nagua, el alcalde Angel de Jesús López se erige en ley, batuta y Constitución. Y todo porque él quiere que se elija a su sobrino Angel Manuel López, quien es objetado por su propio Partido de la Liberación Dominicana (PLD). El alcalde, se ha amparado en el acuerdo con la Liga Municipal Dominicana (LMD) para que en las asambleas municipales se respete la mayoría. Ignora, sin embargo, que en Santiago un regidor del PLD, sin ser mayoría, fue electo presidente de la Sala Capitular con el apoyo de los otros bloques. Los peledeístas de Nagua se han aliado con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) para votar un presidente del organismo que no es el que ha propuesto el alcalde. La disputa fue la causa de los incidentes en que más de 30 personas resultaron heridas, incluyendo varios regidores, y de los que el alcalde responsabiliza al presidente del PLD en la zona.

