Especie en extinción
El desaparecido paisajista Yoryi Morel lo reivindicó como una estampa criolla, una reliquia. Y hoy que está en vía de extinción, su legado cobra mayor relevancia. Se trata del burro, que si bien no es ningún patrimonio nacional, está tan ligado a la historia, la economía y el folclore que es digno de un monumento en homenaje a sus inestimables servicios. El animal, ligado a la vida rural y urbana, y que durante décadas fue uno de los principales medios de transporte y abastecimiento de productos agrícolas, se ha convertido hoy en una especie en extinción. Apenas se le utiliza en el campo para faenas muy exclusivas. El motoconcho lo ha desplazado como medio de transporte y en la carga de mercancías se utilizan camionetas. Pero no se puede olvidar que en un pasado no muy lejano las marchantas llegaban en burro a los mercados o a las ciudades. Las anécdotas se cuentan al por mayor y detalle sobre las peripecias de los dóciles animales que no sólo han sido víctimas de la modernización, sino de su sacrificio para fabricar embutidos. Sin embargo, con la extinción no puede desaparecer una historia también cargada de colorido. Lo menos que se puede hacer hoy es un monumento en homenaje a ese útil animal de carga y transporte que llenó toda una época.
Saben lo que dicen
Por más indicios que se pudieran tener, pone a cualquier los pelos de punta la denuncia de generales y almirantes retirados en el sentido de que barcos de la Marina de Guerra han sido utilizados para transportar drogas. Quizás sea lo más grave, pero no fue lo único que citaron los oficiales dentro del resquebrajamiento que es responsable de tantos males sociales. Por ejemplo, que cada cuatro años hay médicos, ingenieros, artistas y periodistas que se venden y que todavía hay militares bañando perros. Que los políticos costeen su imagen pública es irrelevante, pues se trata de un secreto a voces. Pero eso de que barcos de la Marina han sido utilizados por el narcotráfico no es para alarmarse de la dimensión alcanzada por la drogadicción, sino para investigarse y procederse. Los generales retirados Rafael Betances Nivar y Jaime Núñez Cosme, así como el vicealmirante Rolando A. Polanco hablaron sin titubeos, con la seguridad del que sabe lo que dice.
