Podrá ser mera coincidencia, pero en medio de la litis con Codacsa no deja de prestarse a comentarios la concesión por 30 años a una firma privada de los peajes de las autopistas Duarte y 6 de Noviembre. Aunque la licitación se hizo en 2008 y el Congreso sancionó el contrato con el Consorcio Dominicano de Vías Concesionadas (Dovicom), que sea ahora cuando el convenio haya vuelto sobre el tapete tiene que dar de qué hablar. Como las negociaciones se efectuaron el 20 de enero de este año, en medio del conflicto con Codacsa por supuesto incumplimiento de contrato, es obvio que se tiene que transparentar todo lo relativo a la concesión. E incluso sobre la solvencia de la compañía, sin excluir a sus representantes. Por el Ministerio de Obras Públicas despojar a Codacsa del contrato, el Estado tendrá que resarcir a la firma con una indemnización nada menos que 45.7 millones de dólares. Con el asunto todavía fresco es que se anuncia la concesión de los peajes de la 6 de Noviembre y la autopista Duarte por un monto de 471.9 millones de dólares para los trabajos de diseño, financiamiento, construcción y mantenimiento de diferentes carreteras y otras obras. La coincidencia llama la atención, aunque no se quiera.
Un caso doloroso
El final de la atleta somalí Samia Yusuf no puede ser más doloroso y conmovedor. Decidida a superar el horror que la oprimía en una nación sin futuro y sacudido por la violencia, decidió emigrar a Etiopía, después pasar a Sudán para más tarde llegar a Libia. Pero esta nación no era su destino, sino Italia, que veía como el sueño para vivir esa vida que tanto anheló. A la atleta, que representó a su país en las Olimpíadas de Pekín, en 2008, las pandillas que han instalado el terrorismo en su país ya le habían arrebatado a su padre. A las limitaciones materiales, de la que ella no escapaba, se añadía la inseguridad. Su voluntad era el instrumento más poderoso con que contaba para derribar los obstáculos que se interpusieran en su camino. Con Italia como meta tomó la decisión de emigrar, pero su sueño, como el de otras personas que la acompañaban, terminó en una tragedia. La joven atleta murió ahogada al hundirse el cayuco en que trataba de hacer la travesía. Y ahí terminó su sueño.

