Ley
Controversial
La nueva ley de las Fuerzas Armadas promueve cambios significativos en los institutos castrenses que serían dirigidos por un civil, bajo el cargo de ministro de Defensa, en tanto que también se cambian los nombres del Ejército Nacional por el de Ejército Dominicano y de la Marina por el de Armada Naval Dominicana.
El efecto casi inmediato de esos cambios sería el de reducir de 147 a 45 el número de generales, porque no parece fácil poner de retiro de un solo plumazo a 102 generales hoy activos.
Es obvio que el Ministerio de Defensa no dispondría de los recursos suficientes para poder otorgar las prestaciones económicas que les corresponden a esos oficiales superiores, pero tampoco parece prudente que se envíe a tanta gente a la calle desde los cuarteles.
La ley contempla el retiro forzoso para los generales que cumplan diez años en el rango, a menos que desempeñen las posiciones de ministro o viceministro de Defensa. Es claro que toda una generación de oficiales de alta graduación llega a su fin y tendrá que abandonar las filas de las Fuerzas Armadas. Este es el tiempo de los coroneles, a quienes la ley les reconoce el rango de general al momento de su retiro.
Rápida
reacción
El Ministerio de Salud Pública debería encender la luz roja ante la noticia de que 83 pacientes, la mayoría niños, han sido ingresados a hospitales públicos de Santiago y Moca con síntomas de dengue, lo que supone un brote de la enfermedad al menos en esa zona, más aún si se toma en cuenta que solo en el hospital infantil Doctor Arturo Grullón, de Santiago, ingresaron 32 niños. Más que minimizar ese cuadro sanitario, lo prudente debe ser que en lo inmediato el Ministerio de Salud Pública intervenga con el protocolo de lugar para anular o disminuir los efectos siempre trágicos de ese tipo de brote.
Por lo pronto se requiere que la ciudadanía sea debidamente informada en torno a las acciones de prevención que deben tomarse para evitar el contagio del dengue. Todos los años se sabe que para esta época aumentan los casos de la enfermedad, de manera que las autoridades están en la obligación de tomar todas las medidas que sean necesarias a fin de minimizar los efectos del dengue.
