Página Dos

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Los casos sospechosos de cólera detectados en Tamboril pueden alcanzar la dimensión de epidemia, conforme a las informaciones con que cuenta el Colegio Médico Dominicano (CMD). De acuerdo con la presidenta del gremio, Amarilis Herrera, podrían pasar de 600 los pacientes con síntomas de la enfermedad tratados en la comunidad. Como ya no se trata de los 38 o 48 pacientes ingresados en hospitales con diarrea y vómito, puede que se esté, más que frente o simple brote, ante una epidemia. El hecho de que tantas personas en una pequeña comunidad hayan sido hospitalizadas plantea, a todas luces, un fallo de los controles sanitarios. Los primeros casos fueron atribuidos a la contaminación del agua que suple la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago. Pero luego sorprendió que las autoridades alegaran que se desconocían las causas de un malestar, que sin duda, se ha propagado por toda la comunidad. La información que ha ofrecido la presidenta de la CMD, que dijo haberla obtenido de directores de centros médicos de la zona, no es para que se desmienta de golpe y porrazo, sino para que se haga una evaluación más rigurosa sobre la incidencia de la enfermedad. Aunque por ahora más que de cólera se hable sólo de síntomas.

La crisis eléctrica

En tanto los apagones vuelven por sus fueros, la Asociación Dominicana de Industrias Eléctricas (ADIE) ha confirmado que la conflictiva deuda con los generadores supera, como afirmó el vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), los mil millones de dólares. Esa aclaración de la ADIE representa un espaldarazo para Rubén Bichara, aunque al mismo tiempo una señal bastante sombría sobre las perspectivas del sector eléctrico. Los apagones de estos días podrían incrementarse si a la mayor brevedad no se reduce la alarmante  deuda con los productores. Pero como el saliente vicepresidente, Celso Marranzini, ha insistido en que los compromisos ascienden sólo a 768 millones de dólares, se impone, antes que nada, una revisión minuciosa de los estados financieros. La diferencia no es jícara de coco, sino más de 200 millones de dólares. No importa que la ADIE haya desglosado los compromisos con cada una de las ocho firmas.

El Nacional

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