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En tanto el presidente Leonel Fernández sustenta la tesis del sabotaje sobre las intoxicaciones con el desayuno escolar, el ex presidente Hipólito Mejía las atribuye a la mafia y la corruptela que dijo existen con la merienda. La intervención de Mejía compromete todavía más al Gobierno a profundizar las investigaciones para establecer las verdaderas causas de los frecuentes envenenamientos. Los 126 intoxicados en Azua pueden servir para poner la tapa al pomo siempre y cuando haya voluntad para conjurar un malestar que puede tener un efecto traumático en estudiantes que van a la escuela con el estómago vacío. Los muchos pretextos se prestan a suspicacias. Pero ahora que el presidente Fernández ha revelado que se tienen evidencias de que  las intoxicaciones son provocadas por sectores interesados en dañar el programa hay que esperar acciones contundentes. No es, sin embargo, lo que piensa el ex presidente Mejía. Tras indicar que durante su gestión no hubo una sola intoxicación, el precandidato presidencial perredeísta subrayó que en el malestar “hay descuido, irresponsabilidad y corrupción”. E incluso emplazó al ministro de Educación, Melanio Paredes, a que tenga el valor de renunciar del cargo. Palabras ha habido.

Un activo peledeísta

Rafael Antonio Luna (Cheché), quien murió ayer a causa de los golpes que recibió durante un accidente de tránsito en Puerto Plata, era un dirigente  histórico  del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). La vieja guardia del peledeísmo, que siempre lo identificaba como “el compañero Cheché”,  lo valoraba por la integridad y las batallas que libró en momentos difíciles en defensa de esa organización y de su líder, el profesor Juan Bosch. Fue buen temperamento, vivencias y muchas anécdotas solían convertirlo en centro de tertulias. Era un ser dinámico, que no sabía lo que era la tranquilidad. De hecho, cuando fue embestido por el vehículo que le causó la muerte coordinaba un recorrido del precandidato presidencial peledeísta Danilo Medina. A la hora de su deceso era ministro sin cartera, pero había sido cónsul en Puerto Príncipe, diputado y regidor del Distrito Nacional. Con su muerte los peledeístas pierden a un activo valioso de la organización y el país a una gran persona.

El Nacional

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