Página Dos

Radar

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La Asociación de Comerciantes Unidos puso en claro que su marcha de ayer no es contra los negocios que operan en el Barrio Chino, sino contra las ventajas tributarias de que gozarían los inversionistas orientales. Si en verdad los negocios chinos, que hoy proliferan por doquier, disfrutan de las exenciones que alegan comerciantes de la avenida Duarte, José Martí, Concepción Bona y zonas aledañas, el caso amerita de una revisión.

Además de inconstitucional, la exoneración impositiva de que gozarían los chinos saca de competencia a sus rivales por lo menos en el servicio de comida, que es el que más controlan. Por la incidencia de los picapollos propiedad de chinos, diseminados por todos los barrios de la Capital, Santiago y otras ciudades, las  populares freidurías van camino de convertirse en una especie en extinción.

Lo que quieren los comerciantes que protagonizaron la movilización para demandar la intervención del presidente Danilo Medina es que todos sean medidos con el mismo rasero. La petición tiene lógica, independientemente de la alternativa que, por sus bajos precios, representan los negocios chinos, sobre todo en materia de comida. Bien vale que se explore una fórmula que beneficie a todos los sectores.

 

El Nacional

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