La rápida intervención del Ministerio de Obras Públicas determinó que en menos de 12 horas se restableciera la comunicación entre el Suroeste y la Capital, que había quedado interrumpida a raíz de la caída del puente Los Pilones por los embates del río Ocoa. Por instrucciones de la cartera la compañía Mardecruz también restableció la comunicación por la carretera Palmar de Ocoa-Sabana Buey, que había sido afectada por las inundaciones. Es justo reconocer que frente a los efectos de la tormenta tropical Isaac las autoridades se movilizaron con la prontitud que ameritaban las circunstancias tanto para minimizar como reparar los daños. La experiencia es para que se tome en cuenta. San Cristóbal, que solía ser una de las zonas más afectadas por las crecidas de los ríos Nigua y Yubazo, resultó prácticamente ilesa gracias a la construcción de un muro de gaviones. Restablecer la comunicación a través del puente sobre el río Ocoa constituía una de las principales prioridades. Decenas de personas y vehículos habían quedado varados a ambos lados de la construcción. Con equipos pesados de Obras Públicas y de la compañía privada se rellenó en el menor tiempo la parte de la estructura que había sido socavada por la corriente acuífera para resolver el problema.
Sistema eléctrico
El colapso del sistema eléctrico con motivo de la tormenta Isaac ha generado las más variadas inquietudes sobre la realidad de ese sector. Ni siquiera los circuitos de 24 horas estuvieron exentos, al menos en la Capital, del martirio de largos apagones que las autoridades atribuyen a averías causadas por las ráfagas de viento. En la zona más golpeada por el fenómeno, como el Sur, se entiende y justifica la prolongada interrupción del servicio eléctrico. Pero en esta ciudad, donde la tormenta no dejó más que agua y los vientos no alcanzaron mayor dimensión, la explicación no resulta muy creíble. Lo que en realidad se piensa es que Isaac ha sido el pretexto para justificar apagones que no tienen otra causa que la deuda por más de mil millones de dólares que alegan los generadores. Como medida precautoria las interrupciones también han sido en extremo prolongados. La crisis del fin de semana con el suministro de electricidad lo que en verdad evidencia es la fragilidad de un sistema.

