Los más de 35 mil millones de dólares a que asciende la deuda pública contrasta con la revelación de que más del 72% de los hogares rurales habitan en barracones.
El elevado porcentaje, determinado por un estudio del Sistema Unico de Beneficiarios, que contó con el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), refleja la dimensión de la pobreza y las condiciones espantosas en que viven millares de familias. El caso de los residentes en casuchas es más dramático por el hacinamiento y la ausencia de servicios sanitarios, que los expone a enfermedades.
E invita, antes que presumir unas estadísticas sobre la reducción de la pobreza que a cada momento chocan con la realidad, a tomar acciones concretas para mejorar las condiciones de vida de los residentes tanto en zonas rurales como en muchos barrios marginados de las ciudades.
Los muchachos en la mayoría de los casos no van a escuelas, teniendo que realizar tareas para subsistir. Por más que en realidad se haya reducido la pobreza (aunque reputados especialistas insisten en que ronda el 41%) el caso de las familias que residen en barracones cuestiona desde el crecimiento de la economía hasta los programas sociales y la distribución de los ingresos.
