Página Dos

Radar

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El desplante que Washington ha hecho al presidente Manuel Zelaya,  con el incumplimiento del acuerdo que lo retornaría al poder en Honduras, es presagio del gran peligro que aguarda a  la democracia en América Latina, ante la clara posibilidad de que, llevada de manos por  sectores recalcitrantes del Departamento de Estado y el Pentágono, la derecha política recupere espacio de poder e influencia en la región. Después que una misión  estadounidense  anunció junto al presidente golpista Roberto Michelleti, que se había arribado a un acuerdo  político  basado en el retorno de Zelaya, otro comisionado de Washington llegó a Tegucigalpa para informar la mala nueva de que  la treta de elecciones  que organiza el gobierno de facto forma parte de la solución a la crisis política generada  por el golpe de Estado, lo que constituye una burla a la comunidad internacional. Un breve repaso  a lo que ocurre en la frontera colombo venezolana, a las elecciones de Brasil y Chile, a los conflictos internos en Ecuador, Nicaragua  y Bolivia, hacen temer que la derecha del continente haya  reencontrado padrinazgo en Washington.

Buen ejemplo

Monseñor Francisco José Arnaiz ha dado un gran ejemplo de humildad y responsabilidad, al admitir que se equivocó o que prejuzgó al considerar que los bienes  de un empresario que también  ostenta el rango de sargento del Ejército, pudieran ser espurios. El obispo emérito presentó sus disculpas al empresario Rafael Leocadio Ureña García (Chico), por haber denunciado que poseía un edificio valorado en 70 millones de pesos, inmueble que no podría poseer con su sueldo de guardia.  Ureña García, presentó a monseñor Arnaiz la documentación del edificio de su propiedad ubicado en la avenida Sarasota, así como las deudas que tiene pendiente con la banca privada. Freddy Beras Goico, quien sirvió de mediador en el encuentro entre monseñor Arnaiz y el sargento de la guardia, dijo que Ureña García tiene propiedades y negocios acumulados por 25 años  en su labor como empresario. El ejemplo de Arnaiz es válido para mucha gente que creen tener una ametralladora en la boca.

El Nacional

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