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Tránsito peligro público

Cabe esperar que cale la jornada de orientación emprendida por varios entes oficiales para que conductores y peatones cumplan las leyes de tránsito. Las impunes violaciones han convertido el sistema  en un peligro público. Los conductores no sólo transitan sin documentos, sino que tampoco respetan las señales. Sin hablar de los tapones, molestias y desórdenes que, sin proponérselo, provocan los propios agentes de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) siempre que sustituyen a los semáforos para controlar las intersecciones. Pero lo más lamentable es el irrespeto a la vida que se verifica en la temeridad con que se desplazan, sobre todo, conductores de voladores y taxistas. Ante el desorden y el peligro que caracterizan el tránsito se espera que la campaña de varias entidades públicas contribuya en algo a educar a la gente. Si tanto las propias autoridades como los usuarios se someten al imperio de la ley el tránsito puede organizarse. No así cuando cada quien hace lo que quiere, sin respetar  a nadie. Junto a la saludable campaña educativa las autoridades deben  contemplar alguna fórmula para regular un servicio peligroso y con un elevadísimo costo para el contribuyente. No es sólo cuestión de buenos modales.

No sólo pérdidas

Está bien que el administrador de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) esté empeñado en reducir las pérdidas en el sector. Pero el licenciado Celso Marranzini no debe olvidar que la necesidad de los consumidores es la mejoría y estabilidad del servicio a precio justo. No se puede pagar a precios tan exorbitantes, al menos quienes lo hacen, un servicio tan precario. Cierto es que la reducción de las pérdidas, que se tiene que enfrentar con eficiencia y responsabilidad, puede implicar una mejoría, pero no necesariamente. El problema ahora mismo es más de generación y alto costo que de distribución. Los 300 millones de dólares que según  Marranzini se invertirán para reducir las pérdidas no garantizan ni siquiera más eficiencia. Pero lo sensato sería que la reducción de las pérdidas técnicas estuviera acompañada de un programa para estabilizar y elevar la producción y bajar los altos costos con que castigan a lus sufridos consumidores. Y salud.

El Nacional

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