Ni por asomo se trata de la solución al espantoso drama de los residentes en el sector La Barquita, pero la jornada de fumigación y limpieza patrocinada por el Ministerio de Salud Pública y el Ayuntamiento de Santo Domingo Este denota que no están totalmente abandonados.
La miseria, el hacinamiento, la falta de agua potable, las enfermedades y otros problemas sanitarios que se agravan con inundaciones como la provocada por la tormenta Isaac no se resuelven de la noche a la mañana.
Lo mismo que el desempleo que abruma a hombres y mujeres cuyas familias subsisten a duras penas. Pero la jornada de fumigación y limpieza desplegada por brigadas de Salud Pública y del Ayuntamiento de Santo Domingo Este representa una nota de alivio.
Por lo menos en lo que concierne a combatir o prevenir los brotes epidémicos que son tan habituales en zonas con las características demográficas de La Barquita. Enfermedades como el dengue, la leptospirosis y otras han castigado casi con saña a los residentes en la periferia del río Ozama. Es importante que esa labor, de por sí tan importante, no sea coyuntural ni que trate de capitalizarse con fines politiqueros, pues, a fin de cuentas, ha sido ejecutada con recursos públicos.

