Lavado ¿El o ella?
Es tanto lo que se habla sobre sobre si Sobeida Féliz Morel, se fue o está aquí, que el interés sobre el paradero de José Figueroa Agosto parece reducirse a la nada. Hasta donde se tenía conocimiento, la ficha clave de un expediente de lavado de dinero proveniente del narcotráfico era el puertorriqueño Figueroa Agosto, prófugo de la justicia boricua donde fue condenado a 209 años de prisión e instalado en este paraíso desde hace seis años donde vivía como un príncipe con magníficas relaciones a todos los niveles. Las autoridades han señalado que el alijo de 4.6 millones de dólares decomisado dentro de una yipeta y en un apartamento de El Vergel era propiedad de ese señor, que al igual que su compañera Sobeida, no aparece ni en los centros espiritistas. Las autoridades están compelidas a dar con el paradero de Sobeida, pero sobre todo con el de Figueroa Agosto, a quien se sindica como un jefe del narco, que figura entre los más buscados por el FBI de Estados Unidos. Conviene recordar que el expediente que involucra a Sobeida y a Figueroa Agosto es por lavado de dinero, en razón de que lo que se decomisó fue un cargamento de dólares y no de droga. No hay que descuidar, pues, las conexiones de negocios que habría instituido aquí Figueroa Agosto.
Epidemia de dengue
Sin la participación activa de la población, será muy difícil disminuir el número de muertes causadas por el dengue, que este año ha provocado 55 decesos y más de seis mil casos notificados. Es claro que las autoridades deberían ejecutar un vasto programa de prevención basado en la educación, fumigación y retiro de todos los objetos que sirven de lugares de incubación del mosquito que transmite la enfermedad. Ante la muerte de al menos 55 pacientes y de más de seis mil infectados, puede decirse que el dengue es ya una epidemia, como lo ha admitido Salud Pública. La incidencia de este mal se reduce con el cambio a la baja de la temperatura, pero es menester advertir que todos los años, los niveles de incidencia del dengue son muy altos y cobran muchas vidas por lo que hace falta una mayor confluencia de esfuerzos entre autoridades sanitarias, colegio y sociedades médicas y, obviamente, la población, que es la que sufre.
