Desatinos
Caso Bautista
La comisión bicameral designada para investigar el patrimonio del senador Félix Bautista podrá no inspirar la suficiente confianza para realizar una labor exhaustiva. Sobran razones. Pero antes que descalificarla de antemano lo que procede es dejarla que haga su trabajo e incluso proporcionarle las informaciones de que se dispongan sobre cualquier acción que se considere irregular cometida por el exdirector de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (Oisoe).
Desacreditar una comisión institucional, de la que forman parte representantes de la oposición, es una estrategia errada. Puede pensarse que los denunciantes carecen de pruebas que comprometan al senador por San Juan de la Maguana en algún tipo de acto de corrupción. Los escarceos, por supuesto, también constituyen un reto para el presidente de la comisión bicameral, Prim Pujals, en cuanto a que la investigación se hará con el rigor que reclamó Bautista.
Por ahora se tiene entendido que a nadie se le ha impedido hacer alguna exposición o aportar algún documento. Si bien hay que esperar los resultados, la estrategia de desacreditar la comisión, con todo que no sea muy confiable, convierte a Bautista, quien ha tomado la decisión de defenderse y abrirse al escrutinio público, en víctima propiciatoria. Es lo que se deduce.
Evidente pretexto
Antes que aclarar la insuficiencia de pruebas en el expediente contra dos colombianos liberados por los tribunales, la Procuraduría General de la República se ha decantado por pretextos baladíes para justificar el desacato de la sentencia. Ahora se alega que los hermanos Huber Oswaldo Buitrago Ruiz y Angel María Buitrago Vacca carecen de documentos de identidad para tramitar la orden de libertad dispuesta por los tribunales. Pero este pretexto es en adición al sometimiento por supuesta falsificación instrumentado por mandato del procurador Francisco Domínguez Brito contra los dos colombianos.
Lo que Domínguez Brito no ha aclarado es por qué no se presentaron en los tribunales, como alegan los jueces, las pruebas de que se disponían contra los hermanos Buitrago. La prisión de los colombianos representa un abuso de poder, que cuestiona incluso la capacidad del Ministerio Público en la lucha contra el narcotráfico. ¿O acaso se puede acusar y condenar sin pruebas? Como en el pasado.
