El ministro de Deportes, Jaime David Fernández, no ha evitado alarmarse por el deterioro, la mugre y el saqueo de instalaciones deportivas. Ha declarado que lo encontrado en cada uno de sus recorridos por diferentes centros ha sido lastimoso. Pero el funcionario, con fama de trabajador y estricto, no debe quedarse en lamentos, sino ordenar una investigación exhaustiva sobre las inversiones en las instalaciones.
De su antecesor siempre se dijo que invertía más fondos en su promoción personal que en el deporte, pero no se esperaba que fuera hasta el punto de dejar los centros convertidos en un puro desastre.
Fernández reconoció que con la basura y la suciedad que inundan las instalaciones no se puede practicar ningún deporte. No parecen centros para la buena convivencia humana, y mucho menos lugares apropiados para la formación de los jóvenes que están supuestos a dirigir los destinos del país, expresó el funcionario. De la misma que La Barranquita, en Santiago, es obvio que tendrá que disponer el rescate de las diferentes instalaciones abandonadas y deterioradas. Pero también una exhaustiva investigación para establecer responsabilidades. Fueron muchos los recursos que se invirtieron en los centros deportivos.

