No podía ser mejor el momento para el encuentro entre los cancilleres de República Dominicana y Haití, así como el anuncio de reactivar la comisión bilateral entre los dos países. Carlos Morales Troncoso y Laurent Lamonthe coincidieron en la cumbre Iberoamericana de Paraguay. Conscientes de los problemas y de la necesidad de una agenda común entre Haití y República Dominicana, aprovecharon para celebrar una minicumbre que, de entrada, ha servido para crear expectativas. Se trata de dos países que tienen siempre problemas comunes que resolver, pero que además necesitan impulsar algunas iniciativas para fortalecer sus relaciones diplomáticas y comerciales. No es un secreto que el recelo ha marcado decisiones tan soberanas como el reglamento de la Ley de Migración que el Gobierno ha puesto en vigencia. El encuentro de Morales Troncoso y el canciller haitiano es más que saludable para las relaciones de dos países que no tienen más salida que la de entenderse. Ninguno de los dos puede ignorarse. La comisión mixta que los cancilleres han acordado reactivar es un paso importante para no sólo consolidar los nexos, sino para explorar fórmulas que contribuyan al desarrollo de las dos naciones.
Rebota subsidio
El fondo de compensación de los carburantes que propone el Gobierno no ha tardado en rebotar en el empresariado y otros sectores. Al margen del olor electoral, el mecanismo complica el proceso para regular los precios internos de los carburantes. La presidenta de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (Anje), Lara Guerrero, no tardó en calificar el proyecto de contraproducente. Dijo que con la medida el Gobierno sólo logrará disfrazar el costo real de los combustibles y crear una carga adicional a las cuentas públicas en el corto plazo. También el economista Henri Hebrard calificó como una mala idea la creación del fondo anunciado por el Gobierno. Con la ley vigente lo que se procura es despolitizar la regulación de los precios de los carburantes. Pero el Gobierno, para evitar costos políticos, no sólo la ha violado con el cálculo de los precios, sino que ahora pretende convertirla, a todas luces, en un traje a la medida de sus intereses. La coyuntura es muy elocuente.
