Vaticinan hecatombe
Tres párrocos coincidieron en que el país se encamina a una hecatombe a causa de la corrupción, el narcotráfico, la violencia, los apagones, la falta de políticas para mejorar las condiciones de vida de los más pobres y por la benevolencia de la Justicia. La verdad es que el país tiene muchos problemas y que de no enfrentar con eficiencia y energía no se puede descartar el desenlace que vaticinan los curas Santiago Bautista, del ensanche Ozama; Demetrio de la Cruz, de la Zona Colonial, y Alfredo Montaño, de Capotillo. Los religiosos, que han participado en caminatas y múltiples actividades contra la violencia y el narcotráfico, conocen muy bien las necesidades de los sectores que representan. Coincidieron en que las vicisitudes se agravan porque las autoridades no actúan con la responsabilidad que demandan las circunstancias. Sólo el deterioro de servicios como los sanitarios y el de electricidad, que no pueden ser peores, son suficientes para que se escuche la advertencia de los tres sacerdotes. Si los sacerdotes hablan de que en la población crece la inseguridad y la indignación no se puede pensar que es para hacer daño al Gobierno ni para alarmar a la población, sino simplemente porque están preocupados por los problemas del país.
Fichar por fraude
El robo de energía es un delito como cualquier otro. Y de esa misma forma se debe perseguir y castigar. Lo extraño es que en el caso de la electricidad se ponga más empeño en el fraude que en el servicio como tal. El robo puede ser parte del problema, pero ínfimo en comparación con la crisis que ha afectado el suministro. Si con el fichaje de los usuarios ilegales de energía lo que se persigue es sanear el servicio entonces se ha comenzado por una de las partes más polémicas. Muchos establecimientos han tenido que cesar sus operaciones tanto por los frecuentes cortes eléctricos como por las altas facturaciones. Además de que son permanentes las quejas de usuarios que pagan por un servicio que no reciben. Con la deficiencia que lo ha caracterizado el sector eléctrico no está en condiciones de penalizar nada. No es que se esté en contra de fichar el fraude eléctrico, sino que se han de tomar en cuenta otras situaciones que inciden en la indignante deficiencia del servicio.
