Página Dos

Radar

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Habrá que esperar muchos años  para que escribe la historia con el rigor que caracteriza a esa disciplina sobre la vida y acciones de figuras como el expresidente Antonio Guzmán.

Pero en lo que llega ese momento hay que reconocer que Guzmán ha sido uno de los gobernantes más democráticos y honrados que ha tenido República Dominicana en toda su historia. Su trayectoria lo hace merecedor de homenajes como el que le rindió el Ayuntamiento de Santiago al instalar una estatua suya en la intersección de la avenida que lleva  su nombre con Las Carreras.

La llegada al poder de Guzmán (1978-82) marcó un nuevo período en el ejercicio del poder, caracterizado por el respeto a las libertades públicas y los derechos humanos, que constituían los principales déficits del quehacer social y político en el país.

Por eso no se notan otros aportes que realizó desde su Gobierno para mejorar las condiciones de vida de la gente. Razón tienen los familiares y simpatizantes para estar orgullosos del legado de un gobernante que no mató ni robó, pero que también se había distinguido por su coraje personal en defensa de las mejores causas. Figuras como el expresidente Guzmán son dignas de que se les recuerde por su valioso legado.

El Nacional

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