La respuesta del presidente de la Cámara de Diputados en torno a las ternas para la Cámara de Cuentas anticipa, más que un simple choque de intereses, un conflicto institucional. Abel Martínez advirtió que, aunque no le guste, la Cámara Alta tendrá que decidir la elección de los jueces de las cinco ternas que le sometieron los diputados. Ahora está por verse, si como dijo el presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, el cuerpo incluiría a otros miembros bajo el alegato de que no está obligado a optar por los candidatos propuestos por la Cámara de Diputados. El asunto se ha puesto de lo más interesante tras el presidente de la Cámara Baja señalar que no aceptará la devolución de ninguna de las ternas sometidas al Senado. Algunos senadores han censurado que en las ternas figuren actuales jueces de un organismo que, en honor a la verdad, no debería estar sujeto a los vaivenes de los intereses políticos. Los magistrados han debido ser seleccionados por méritos profesionales y por el compromiso de desempeñar su función en beneficio única y exclusivamente del interés público. La institucionalidad está en juego no sólo con la composición de las ternas, sino con la actitud que adoptará el Senado respecto a la elección de los jueces de la entidad.
Acción solidaria
Es digno de encomio el entusiasmo con que decenas de jóvenes cultivaron el espíritu de solidaridad a través de la jornada de recaudación de fondos para asistir a los más necesitados con la construcción de un techo. La campaña, que sirvió para cambiar el rostro de muchas esquinas de importantes avenidas de la ciudad, contribuyó para poner en contacto a estudiantes encumbrados con una faceta de la realidad social. Es necesario que la juventud constate las desigualdades sociales a través de la marginalidad económica y social en que subsisten millares de familias. La causa Un techo para mi país, que se desarrolla en 19 países de América Latina con el propósito de recaudar fondos para los más necesitados, ha sido de gran significación. Se necesita que la juventud sea no sólo más sensible, sino que se involucre en causas sociales que implican solidaridad y justicia con las más necesitados. Esos muchachos, en cuyas manos está el futuro, tienen mucho que aportar.

