Freddy Beras Goico ha tenido una despedida que recoge el cariño y respeto que cultivó a través de sus programas de televisión y de las justas causas que patrocinó en beneficio de la población. La gente del pueblo salió de sus hogares para dar el último adios a un hombre que conquistó su corazón con las críticas a los males sociales, con el entretenimiento, el humor y otras muchas acciones en las que se envolvió en una suerte de homenaje a la vida. Sobra señalar que por sus múltiples cualidades, Beras Goico se convirtió en una de las figuras más respetadas y prominentes no sólo de la televisión, sino del país. La gente ha sentido su partida porque también lo consideraba un ciudadano ejemplar, además de una tribuna con la que se podía contar para llamar la atención contra cualquier atropello. Los actos de despedida han sido un noble tributo a un ciudadano que también supo tomar las armas para defender la soberanía y los principios patrios. Como comediante, productor y conductor de programas de televisión, Beras Goico exhibió la chispa y el talento que lo caracterizaban. En realidad podía hacer todo. La gente, que reconocía en él las cualidades y el servicio que prestó a la nación, ha querido participar en los tributos que se le han rendido.
Críticas al granel
Aunque el Gobierno no le haga el menor caso, no se puede negar que estos días ha estado sometido a incensantes críticas sobre su política contra la pobreza. Desde el Banco Mundial e Interamericano de Desarrollo (BID) hasta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han criticado de alguna manera la política oficial. El coordinador del PNUD para América Latina, Isidro Soloaga, acaba de señalar que República Dominicana tendrá que complementar sus planes de transferencia condicionada de recursos, como la tarjeta Solidaridad, para enfrentar las necesidades de la población. De no ser por la prepotencia que exhiben las autoridades cuando hablan de la política económica, las críticas se interpretarían como consejos sanos. Pero el caso es que los expertos internacionales han planteado lo contrario de lo que las autoridades reivindican como éxitos. Se le objeta que su política fomenta las desigualdades y descuida la educación y la salud.

