La muerte de los esposos Gabriel Arístides Herasme y Jennifer Rodríguez, fulminados por una descarga eléctrica se suma a otras tragedias ocurridas en lo que va de año relacionadas en el deficiente suministro de electricidad. Para el Grupo Corripio la desgracia ha sido más dolorosa por el hecho de que Jennifer laboraba en el departamento de Servicio al Cliente de El Nacional, Hoy y el Día, y Herasme laboró hasta poco tiempo en la sección de clasificados de los medios. Los dos, devotos de la religión cristiana, eran muy apreciados. La secuencia de sucesos registrados en Villa Consuelo, Villa Faro, Villa Mella, Herrera y ahora en Los Mina son para calificar el suministro de energía eléctrica como un peligro público, no un servicio a la población. Los esposos Herasme Rodríguez, con apenas tres meses de casados, fueron fulminados por la descarga de un cable de 169 mil voltios que cayó sobre su vivienda, en la calle Arturo Fernández de Navarrete. El suceso refleja cuán expuesta a una tragedia está la población por el deterioro de las instalaciones y las censurables deficiencias del sistema eléctrico. Duele e indigna que se pierdan vidas jóvenes y útiles a causa de un servicio que, además de costoso y deficiente, se ha convertido en peligroso.
Mejor no arriesgarse
Si no están dadas las condiciones lo mejor es no exponerse con la apertura de los mercados binacionales ni con ninguna otra actividad que pueda propiciar la propagación del cólera. No importa que los comerciantes ni sectores interesados eleven su grito al cielo por los inconvenientes que pueda causarles la restricción comercial. Las autoridades no pueden ceder a las presiones de los sectores que reclaman la apertura del mercado binacional de Elías Piña, suspendido durante cinco semanas, hasta que se cumplan los requisitos sanitarios para evitar que el intercambio se convierta en una fuente de propagación de la epidemia que azota a Haití. La nación no puede perjudicarse por el interés de unos cuantos comerciantes ganarse unos pesos. Es verdad que la plaza es el foco de la economía fronteriza, pero primero está la salud y el interés de la nación. Si la sensatez no se impone en el caso del mercado de Elías Piña, el espacio tiene que cubrirlo entonces la autoridad.

