Aportes
Mauricio Báez
El desayuno con que cada año celebra su aniversario se ha convertido en el gran acontecimiento que marca la vida y presencia del Club Mauricio Báez, el símbolo más emblemático del populoso sector de Villa Juana.
Pero el concurrido desayuno ni las valiosas obras que han transformado el entorno de la barriada expresan los grandes aportes de la laboriosa organización al desarrollo de la comunidad y del país. Esa contribución la sintetizan los miles de niños que cursan sus estudios básicos y secundarios en centros escolares patrocinados por la entidad, así como los que han encontrado en el deporte, el arte y la cultura un espacio para su desarrollo personal.
A través de sus programas de orientación y su contacto permanente con la barriada, el Mauricio no solo ha evitado que muchos jóvenes sean ganados por la delincuencia, sino que también ha rescatado a muchos de las siniestras garras del flagelo. Lo que es y ha sido el Mauricio Báez, fundado un 11 de septiembre, en estos 50 años que acaba de celebrar, tiene un nombre: Leo Corporán. La verdad sea dicha. Porque de no ser por su tesón y entrega de seguro que la historia de esa entidad que tan significativos aportes ha hecho al desarrollo de Villa Juana hubiera sido otra.
Ambiente infectado
Muchas enfermedades que se creían provocadas por la proliferación de basura y la contaminación de las aguas, ahora resulta que tienen otro componente: los plaguicidas. Las sustancias, que según un estudio se emplean sin ningún control, son las responsables de problemas neurológicos, en las articulaciones, diarrea, vómitos y nauseas, así como de enfermedades respiratorias y dermatosis.
La ausencia de controles de calidad torna la contaminación de los alimentos en un caso gravísimo. Es lo que ocurre con el uso y abuso de los plaguicidas, un mal que atañe tanto al Ministerio de Agricultura como al de Salud Pública. Porque la utilización y daño a la salud no se pueden negar. Mientras la población sufre las consecuencias y sobre todo quienes están en contacto directo con los abonos, lo más probable es que se hable de una comisión para determinar cuál es la entidad más competente para lidiar con los plaguicidas y sus efectos. Es siempre la salida más fácil.
