Para poder comprender los efectos devastadores que sobre la economía tiene la denominada volatilidad del dólar, basta escuchar a directivos de la Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas, que advierten que irían a la quiebra si no dolarizan los precios de las unidades habitacionales.
Desde el momento en que se inicia la construcción hasta que se entrega el inmueble, se registran variaciones de precios motivadas por el alza del dólar, lo que también encarece el precio de esas unidades habitacionales.
Es por eso que los precios de una casa, apartamento o local comercial se ofertan en dólares, lo que demuestra también la tremenda incidencia que tiene el mercado cambiario sobre la estabilidad macroeconómica. Por la inestabilidad en el tipo de cambio, prácticamente todo el comercio formal ha sido dolarizado, de modo tal que la compra o venta de un vehículo o una camisa se calcula en dólares aunque se pague en pesos.
Otro ejemplo típico de lo que aquí se dice lo representa la industria avícola, con alta incidencia del dólar en su proceso de producción, lo que ha producido alzas desmesuradas en la carne de pollo. Por donde camine el dólar, marcha la economía.
