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La acusación vertida por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon,  contra el presidente de Siria, Bashar al Asad, de “haber cometido numerosos crímenes contra la humanidad”, cambia  radicalmente el panorama de abordaje a la crisis surgida por el supuesto uso  de armas químicas del régimen sirio contra  opositores y población civil. Aunque el presidente Barack Obama ha aceptado excluir la solicitud de  represión militar contra Siria  en el proyecto de resolución de  condena a Damasco que  se promueve en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, no hay dudas que  lo dicho por  Ki-moon ayuda al granero de guerra que impulsa Washington.

Se sabe que Rusia apura los pasos para que Asad coloque  su arsenal químico bajo control de la comunidad internacional, pero es obvio que Obama no ha desistido de su intención de bombardear a Siria y destruir, en vez de controlar ese depósito letal. La verdad es que la acusación   que ha formulado el secretario de la ONU contra  el presidente sirio, a quien acusa de incurrir en crímenes contra la humanidad, parece  servir de base a un anunciado bombardeo estadounidense contra  territorio sirio. El tiempo dirá.

Ni pie ni pisá


 El presidente Danilo Medina no  le pierde ni pie ni pisá al programa de construcción de diez mil aulas escolares que  deberían estar  concluidas a más tardar el 31 de diciembre. El mandatario convocó de nuevo al Palacio Nacional a los ministros de Educación, Obras Públicas y al director de la Oficina de Ingenieros Supervisores del Estado, para pasar revista  al ritmo de  construcciones de  esas escuelas. El ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, dijo al Presidente que “hemos avanzado enormemente durante el último mes”, pero el mandatario lo instruyó de inmediato a  disponer la revisión de la calidad de las obras que se levantan. El ministro de Educación, Carlos Amarante Baret, dio la buena nueva de que el dinero fluye a los contratistas desde el Banco de Reservas, lo que dinamiza la construcción de esas aulas. Los funcionarios encargados de cumplir  con la meta de las diez mil aulas  antes de que concluya el año  están que no duermen, pues el Presidente los despierta día y noche.

El Nacional

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