Contra subasta
Si no viviera en este país, el que escucha el grito de un sector del comercio de provisiones alimenticias pensaría que ese es el negocio más arriesgado e improductivo. Los apagones, la delincuencia, la escasez de circulante y otros factores hacen del comercio, al menos según dirigentes de algunas entidades, una actividad de titanes.
Pero la protesta del domingo en el parque La Lira volvió a evidenciar que las subastas para acabar con el trasiego o las sospechas de favoritismos en los permisos para importar rubros alimenticios que se concedían a través del Ministerio de Agricultura son el trasfondo del malestar.
El presidente Danilo Medina ha querido, para terminar con las quejas y revestir la operación de transparencia, que los permisos sean subastados por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) y que una comisión mixta fiscalice los concursos. A simple vista se trata del mejor procedimiento. Pero diferentes gremios de comerciantes se han levantado contra la subasta, que califican de especulativa, y a la que incluso atribuyen alzas en los precios de los artículos de primera necesidad. Pero para dar crédito a su inconformidad necesitan acompañarla de problemas que ciertamente afectan el comercio, como la inseguridad ciudadana, el alto costo de la energía y otros.

