Una de las particulares del VIII Congreso Ordinario del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha sido la movilización de funcionarios a todos los niveles que aspiran formar parte del Comité Central. Entre los aspirantes figuran comunicadores como el periodista Rafael Ovalle, subdirector de Información y Prensa de la Presidencia; Alexis Lantigua, viceministro Administrativo, y el comentarista José Laluz.
Pero también, entre muchos otros, figuras como el ministro de Agricultura, Luis Ramón Rodríguez; el director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), Olgo Fernández, y varios exfuncionarios, todos los cuales se promueven a través de una intensa campaña.
Como la historia del PLD no había registrado el inusitado interés por pertenecer a su Comité Central, la novedad no deja de llamar la atención e incluso de prestarse a reflexiones. Aunque desde hace muchos años los peledeístas hayan sepultado el bajo perfil que los caracterizaba. Hay quienes han visto en el proselitismo una suerte de pulso entre leonelistas y danilistas, obviando elementos tan importantes como el peso burocrático que representa la jerarquía en el peledeísmo. Sobre la base de la actual estructura de poder, pertenecer a uno de los máximos organismos implica privilegios, una realidad que en modo alguno se puede soslayar.



